perderse

a veces olvido cuanto ha costado llegar 

olvido el descanso de manejar tu propio auto, cosa tan banal,

olvido la frustración de prepararse para enfrentar nuevos desafíos

y seguir cocinando el mismo plato

olvido la pieza chica, linda y acogedora,

del tecito arriba del cooler

los domingos con los niños

y me aburro y pierdo el valor.

Se mezcla con el miedo a perder, se mezcla con la negligencia

de poner en riesgo y se mezcla con la sensación vacía 

de tener todo y todavía querer más.

el miedo ha llegado hoy para mirar la vida con más apego, 

para

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tercer viernes

este viernes invoco

la paz de la incertidumbre

la paz de la pena larga

la paz de la distancia triste

vamos chicos a la conexión 

este viernes pido toda la ayuda de la tristeza

destruidos

nos destruimos de puras ganas

de pura energía 

de ansiedad

de pura alegría

 

respira el ruido de los autos

deja pasar, varias veces

salir de mañana a respirar el ruido de los autos

liberador ensordecimiento

luminoso y frío del día 

debajo de árboles que trotan y pedalean

oscuro ruido hacia la compasión 

de nuestra sistema sucio

dejar pasar , varias veces

el canal de la belleza

dejar pasar los dioses

ayudar a volar a las piedras

dejar sentir la tierra y el agua 

a los dioses 

anhelantes de un poco de humanidad

dejar volar la tierra, la madera, los fierros

que bonito ver pasar la belleza 

desde todos los bordes a todos los centros

ser canal de la belleza

sin querer detener, ni tocar, 

difícil

dulce miedo

la esperanza de la primera vez

el deseo quieto

la amabilidad profundamente cortante 

el dulce miedo

la envidia del inseguro

se creía moderno, cultivó cierta visión responsable de la apertura, pero la del protagonista, la del trabajador, oculto en la responsabilidad, en la sala de cine, ¡qué culto!

cada vez resultó esperar, no tranquilamente, más bien intranquilo, pero activo y constante, pedaleando y peleando, respirando, leyendo.

¡qué culto!

arrepentirse, sentirse nuevamente vaorado, que gran farsa esa palabra, que dependiente, que calculador y que frialdad 

¡qué culto!

la envidia del inseguro, oculta en formalismos, excusa de la infidelidad, díficil de atrapar porque se transforma en razones varias, que alejan del niño que se creía moderno y lo acercan y atan al

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invitación obligada

aprendiendo a controlar el hablar, sirve mucho escribir.

en un sitio privado que solo tiene el efecto de escaparse un momento, pensar solo. dejar que corra el agua y cada cual encuentre su rumbo.

queremos seguir acompañados, pero hay profunda desconfianza, bella, feliz y profunda soledad y desapego.

que bonito suena 

entregarse al ejercicio de callar, de mirar, de no seguir siguiendo.

que lata toda esta huevá

como vendiendo la pescá

con las palabras and blessings, haciendo polvo

ofreciendo el escalón pal despegue, 

fome, parece que sólo hay una opción y una vez tomada

no hay más esfuerzo que valga

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apágate

deja de hablar, trata de no mirar,

escucha solamente mirando los labios 

entendiendo el gesto 

alejate de la luz, no es necesaria.

mientras más te llamen 

apágate

 

recuerdo

el cuerpo ha grabado, supongo alegrías 

además de penas, 

septiembre duele, la memoria de la angustia

se siente, es física

necesito enrollarme debajo de la cama

tal vez viene de cuando no me acuerdo

Textos de Gonzalo García

gonzalogarcia71@gmail.com